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Castillo del Rivau

Unas Cuadras Monumentales

Las cuadras del Rivau son un perfecto ejemplo de la evolución de la arquitectura en los edificios ecuestres, cita Pascal Liévaux en su excelente obra "Las cuadras de los castillos franceses" (publicada por las Editions du Patrimoine en 2005). Las cuadras del Castillo de Rivau eran las cuadras del rey Francisco I, y el propietario del Rivau, Pierre de Beauvau, era su Caballerizo Mayor. A modo de introducción, las cuadras constituyen el marco principal de acceso al castillo. Frente a ellas se había previsto la construcción de otro edificio simétrico muy similar.

La Historia de las Cuadras del Castillo de Rivau

En 1429, Juana de Arco se dirigió al Rivau en busca de monturas. Por aquel entonces existía ya un criadero de caballos en el antiguo corral, ubicado en el actual emplazamiento de las dependencias. Durante el Renacimiento, François de Beauvau, Caballerizo Mayor de Francisco I, emprendió la reconstrucción de las antiguas cuadras de madera. En 1524 murió junto a Bayard en la Batalla de Romagne, y su sucesor, Gabriel de Beauvau, hizo levantar en 1550 un moderno edificio inspirado en las construcciones descubiertas por el Rey y los grandes señores durante las campañas de Italia. Hasta entonces, las cuadras de los castillos tenían una función estrictamente utilitaria, desprovista de todo carácter ornamental. En el Rivau, por primera vez en la historia de la arquitectura ecuestre, un arquitecto va a realizar unas cuadras con un diseño totalmente innovador.

écuries royales

Las cadras del Rivau

Diseñadas con un plano en L, las cuadras del Rivau daban cabida en la planta baja a una treintena de caballos, separando probablemente las hembras a un lado y los sementales al otro.

El primer piso, al que se accede por una escalera excavada en el muro, se utilizaba como almacén y alojamiento para los palafreneros. Las ventanas acristaladas de la planta baja y del ala norte permitían ventilar las cuadras sin tener que soportar las corrientes de aire. Los anchos vanos, orientados hacia el patio, se ensanchan hacia el interior para permitir una mejor difusión de la luz. Los caballos, alineados a lo largo de la pared, unos frente a otros, se encontraban atados a una serie de argollas sin compartimentos de ningún tipo.

Los antiguos comederos, realizados en piedra calcárea, están adosados a los muros. Las bóvedas de cañón, de una sola nave y fondo plano, realizadas en piedra tallada de tufo, se estructuran en tres bandas longitudinales en cuyo centro se han esculpido cartuchos decorativos. Algunas llevan las insignias reales, otras no fueron finalizadas. La parte inferior fue construida con grandes sillares de piedra calcárea para soportar el conjunto de la estructura, mientras que los de la parte superior, de menor tamaño facilitaron con su ligereza la ejecución de la bóveda. Esta diferencia en el tratamiento del aparejo acentúa la impresión de ensanchamiento de la misma.

Documento Audiovisual

En el interior de las cuadras, dos audiovisuales de 15 minutos cada uno permiten descubrir la vida de Francesco 1, así como la historia de las cuadras reales del Rivau y la de algunos caballos legendarios como el de Alejandro Magno, Bucéfalo, o los caballos del carro de Apolo

spectacle audio visuel dans les écuries royales

Documento Audiovisual.