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UN JARDÍN DE ESCULTURAS

Un encuentro entre Arte Medieval y Arte Contemporáneo

El Castillo de Rivau fue modificado en la época medieval pero sus jardines son una creación contemporánea que presenta un recorrido vegetal enriquecido con obras de artistas actuales.
Veinte obras monumentales completan el conjunto de arte contemporáneo presente en el interior del castillo. Esta particularidad hace de los jardines del Rivau unos jardines únicos, tanto por el valor artístico de sus obras como por la unidad de esta colección, altamente representativa de la creación de los años 1990-2010.

cecile Pitois

Un peregrinaje artístico

A mon seul désir (A mi único deseo ). A la entrada se le ofrece al visitante un dulce de miel en la bombonera de porcelana diseñada por Cécile Pitois. La artista ha querido evocar con esta obra las fuentes medievales en las que se servía a discreción. ¿De qué dulce deseo se trata? Siguiendo las instrucciones que le han dado a su llegada, el visitante deberá pedir un deseo y resistirse a la tentación de probar el dulce para ofrecérselo al lagarto encantado que se encuentra en el fondo del pozo del Jardín Secreto afin de que este deseo se cumpla… (La obra fue realizada en 2005 para la Asociación de Amigos del Castillo de Rivau, dentro del marco del programa "Nuevos Mecenas" de la Fundación de Francia.

En un terreno mucho más concreto, Taupologie (Topología) (2011), obra de Ghyslain Bertholon, adopta la forma de un topo gigante surgiendo de las profundidades de la tierra en el Huerto de Gargantúa. ¿Se perdería en las galerías subterráneas que en otros tiempos comunicaban el Rivau con Chinon ? Parece haber salido a tomar el aire y saluda con malicia a los visitantes que van llegando al maravilloso mundo del Rivau. Amante del mundo animal, Ghyslain Bertholon nos presenta con cierta ironía un bestiario fantástico en el que los topos saludan al visitante y donde conejos y ratones se ven convertidos en animales de compañía…


Muy cerca se ha instalado Old Womanshoe (2009), una escultura monumental de la artista Amy O’ Neill, adquirida para el Rivau dentro del marco de la misión de apoyo a los artistas del CNAP. Este zapato gigante evoca los objetos simbólicos que caracterizan a los cuentos de hadas y es una introducción al viaje al país de leyenda que se ofrece en los jardines del Rivau. La obra representa la búsqueda de interrelación entre los recuerdos de la infancia y el mundo imaginario del adulto.


Patrick Rayanaud

Raynaud

jacky oneill

Amy Oneill

Claude Pasquer

Lionel Mauny

Algo más lejos, flotando en el agua del pediluvio, se encuentra la obra de cerámica de Fabien Verschaere, Novel for life. Los personajes- mascota representan a los maravillosos héroes de nuestra más tierna infancia : la hermosa princesa, el castillo encantado, los ositos, el patito y hasta un autorretrato fetichista del artista. Todos ellos, flotando en la superficie, impregnan con su candidez y sus miedos el ambiente mágico de los jardines del Rivau.


Frente a éste, la instalación Encore et toujours (Más y más todavía) (2009) de Pierre Ardouvin es una invitación a la aventura. Pierre Ardouvin explora, no sin cierta melancolía, la estética de lo « cheap », retomando con sus caballitos un simple objeto del mundo de la infancia. Dentro del marco del Rivau, este tiovivo inaccesible simboliza el mundo onírico e imaginario de los castillos legendarios, aunque también evoca el mareo provocado por el torbellino del mundo contemporáneo.
Entrando en los jardines del castillo, al otro lado del foso defensivo, el visitante descubre un castaño mutilado por la tormenta en cuyo cuello luce La ronde (La ronda ), creación de Céline Turpin. Reminiscencia de los objetos mágicos de los cuentos de hadas, este collar fantástico es une especie de amuleto protector, uno de esos talismanes mágicos capaces de transformar lo corriente en maravilloso. Realizadas en su material predilecto, la cerámica, las obras de Céline Turpin invitan a una reflexión sobre la función de la obra de arte.

Pierre Ardouvin au château du Rivau

Encore et toujours de Pierre Ardouvin en el patio de las dependencias.

En medio de los árboles del huerto, el visitante descubre Invendus - bottes (Botas no vendidas) (2008) de la artista Lilian Bourgeat. Estas botas gigantes llaman la atención por su tamaño descomunal aunque el visitante queda aún más sorprendido al percatarse de que ¡ambas pertenecen al pie izquierdo! Según la artista, se trata de un par de botas que quedaron sin comprador en alguna zapatería para gigantes. La obra de Lilian Bourgeat invita a la reflexión sobre la utilidad del objeto de consumo. ¿Y si los objetos tuvieran alma?


Algo más lejos, la obra de Nicole Tran Ba Vang Après la pluie (« Tras la lluvia ») (2004) retoma el principio y la forma del tradicional vaso de sake, en cuyo interior aparece representada una imagen erótica. El placer de descubrir la imagen disimulada en el fondo del vaso pone de relieve una de las funciones de la obra de arte, la de sorprender al espectador con una nueva visión del mundo. A ello se puede añadir la noción de observar a escondidas, disfrutar de la imagen disimulada en el fondo del vaso procura un placer similar al de descubrir algo prohibido…


Al levantar la vista, caminando por el Bosque Encantado, el visitante puede descubrir el móvil de Paul Rouillac Les sept nains (Los siete enanitos) (2011). El artista ha creado una danza de duendes suspendidos a la altura de los pájaros que giran rojos de excitación sobre nuestras cabezas. A través de juguetes infantiles, la obra de Paul Rouillac expresa el equilibrio entre vértigo y estabilidad, gracias a la acción de uno de los elementos de la Naturaleza, el viento. Al mirar hacia el suelo descubrimos a los « Grandes hombres », del artista Claude Le Poète. Estas esculturas de cerámica, de aparente inocencia, representan con ironía a los grandes protagonistas de los medios de comunicación, los políticos… Los jardines del Rivau son un teatro al aire libre donde una serie de artistas contemporáneos exponen los debates de actualidad.


Nicole tran van bang

Nicole Tran Ba Vang

jerome basserode

Basserode

Saliendo del bosque nos encontramos con la intrigante obra de Lilian Bourgeat Vaisseau de jardin (Recipiente de jardín) (2006). Lilian Bourgeat agranda con sus obras los objetos de la vida cotidiana como es el caso de esta regadera. Al realizarlos a escala XXL, éstos abandonan el anonimato para convertirse en « objetos extraordinarios ». Las obras de Lilian Bourgeat nos transportan al mundo de la infancia y del juego. El cambio de escala modifica la relación con el entorno.
 Justo enfrente descubrimos el laberinto de Alicia en el País del Rivau en el que las esculturas en dos dimensiones de Jean-Jack Martin nos transportan, como a Alicia, a un mundo maravilloso y desconcertante. Los soldados-jardineros se visten de plantas trepadoras con la llegada del buen tiempo y nos indican el camino para encontrar a Humptydumpty, el conejo blanco o el flamenco rosa, también realizados por Jean-Jack Martin. Con talento y modestia, el artista da cuerpo a unos personajes inspirados en las ilustraciones de John Tenniel de la primera edición de la obra de Lewis Carroll.


Más adelante, a lo largo de la avenida de castaños, el visitante atento descubrirá una serie de extraños personajes. Les gardiens (Los guardianes) de Lionel Mony, obra que inmortalizó a los árboles abatidos por la tormenta de 1999. Realizadas por el hombre y la naturaleza, estas esculturas, a mitad de camino entre arte bruto y arte naif, se mantienen al margen del debate entre arte intelectual y arte individual.


 Algo más lejos, entre los tilos y los ojaranzos, el visitante se encuentra ante cinco pares de piernas que parecen mecidas por el viento. Es La forêt qui court (El bosque que corre ) (1998) de Basserode. Obra emblemática de los jardines del Rivau, esta impresionante instalación plantea la cuestión del futuro del hombre en la Naturaleza y de la destrucción de las selvas del planeta.

ramette

Paul Rouillac

Fabien Verschaer

Fabien Verschaere

A la entrada del bosque, dominando los campos de cultivo, la obra "Le nid" (El nido) (1996) de Jean-Luc Bichaud aparece a primera vista como un nido cualquiera. Cubierto de granos de mijo, alimento predilecto de los pájaros en cautiverio, este abrigo reviste un doble significado, la protección de la fauna en una naturaleza cada vez menos salvaje y un llamamiento general para su salvaguardia. También evoca los objetos extraños y de tamaño desmesurado que caracterizan el mundo sobrenatural de los cuentos de hadas.

Al dejar el bosque, el visitante es sorprendido por un enorme roble del que cuelga Le piercing (2003) de Philippe Ramette. A primera vista, una joya adornando un árbol puede parecer algo absurdo, pero como ocurre con los objetos surrealistas, esta obra evoca el mundo fantástico a través de la imaginación y modifica con humor la función principal del objeto.

Al tomar el camino que conduce al sendero de las hadas, el visitante descubre una escultura de bronce, protegida por una especie de abrigo vegetal. Con mucho humor, Stefan Nikolaev ha erigido un Monument dedicado al conocido personaje de dibujos animados, el Coyote (Coyote y Correcaminos), enfundado en un abrigo de fieltro al igual que el famoso artista J. Beuys.

ramette

Ramette

Cecile Pitois

Cécile Pitois

Con la siguiente obra I liked America and America liked me (2013), Stefan Nikolaev crea un nuevo tipo de escultura, la escultura narrativa. Al igual que los narradores de cuentos, que otorgan el don de la palabra a los animales, y transforman al hombre en animal y viceversa, Stefan Nikolaev nos permite huir de la realidad evocando al mismo tiempo la historia del arte contemporáneo.

Al llegar al Sendero de las hadas, el visitante descubre Pot rouge (Tiesto rojo)(1968-1996) de Jean-Pierre Raynaud. Como la mayoría de las obras de los jardines del Rivau, se trata de un objeto cuya función inicial ha sido modificada ya que el artista lo ha rellenado de cemento en lugar de tierra. El tiesto se ha convertido en algo inútil pero imprescindible, ha abandonado su función utilitaria para ser transformado en obra de arte, al igual que los objetos corrientes se transforman en objetos mágicos en el mundo de los cuentos de hadas.

Al final del Sendero de las hadas se levanta La Tour du Bois Dormant (La Torre Durmiente del Bosque)de Dominique Bailly (Colección del artista). Retomando la forma de las torres del castillo, ésta ha sido recubierta con los últimos sarmientos podados en los viñedos con denominación de origen Chinon. Con esta obra, la artista explora los orígenes de la escultura y de la arquitectura « poniendo en escena la naturaleza » y crea una estructura cuyo misterio desencadena recuerdos e interpretaciones diversas…

Celine Turpin

Céline Turpin

Sylvain Bertholon

Gyslvain Bertholon

Al dirigirnos hacia el castillo, bajo el torreón de entrada, Pierre Ardouvin con su obra "Debout" (« De pie »)(2005) ha transformado dos simples carretillas en seres humanos, gracias a la ayuda de un par de botas. Ambas carretillas se expresan en todos los idiomas del planeta, es un « ready-made » dirigido a todos los públicos, sin ideas preconcebidas ni lenguaje codificado para expertos. Y este es el punto fuerte de la colección de los jardines del Rivau, ya que rechaza los prejuicios sobre el arte contemporáneo. Se trata de una serie de obras actuales que crean un dialogo apropiándose con cierta ironía, poesía y crueldad, de los símbolos propios del mundo imaginario de los cuentos. Como un espejo mágico, nos revelan nuestro mundo interior, construido a partir del objeto a la vez que nos permiten evadirnos de la realidad. La filosofía de este recorrido es la de devolver su magia a la vida. Le desamos una feliz visita....

Las essculturas del Castillo del Rivau

Denis Michaud

Jean Luc Bichaud

Claude lepoete

Claude lepoete

Dominique Bailly

Dominique Bailly

Pierre Ardouvin

Pierre Ardouvin